Wednesday, October 2, 2013

Memoria de los Santos Ángeles Custodios

Mucho se ha escrito sobre los Santos Ángeles. Desde los más sabios Doctores de la Iglesia hasta los ciudadanos del común hablan con propiedad de los Ángeles, de sus virtudes, de sus propiedades. Mi aporte de hoy no está basado en la teología ni en el conocimiento profundo de una religión, pues no solo en el cristianismo de habla de estas maravillosas presencias. Más bien quiero proponer que les abramos un espacio en nuestro corazón a estos seres maravillosos a quienes el mismo Dios nos encomienda:


Exodo 23,20-23.

Yo voy a enviar un ángel delante de ti, para que te proteja en el camino y te conduzca hasta el lugar que te he preparado. Respétalo y escucha su voz. No te rebeles contra él, porque no les perdonará las transgresiones, ya que mi Nombre está en él. Si tú escuchas realmente su voz y haces todo lo que te diga, seré enemigo de tus enemigos y adversario de tus adversarios. Entonces mi ángel irá delante de ti y te introducirá en el país de los amorreos, los hititas, los perizitas, los cananeos, los jivitas y los jebuseos, y los exterminará.


Debo confesar, y lo digo con orgullo, que mi Ángel de la Guarda (a quien cariñosamente he bautizado Daniel) ha sido una guía, una compañía, un amigo, un confidente, una conexión con Dios....


El saber que Él y otros muchos Ángeles de Dios están presentes en mi vida, reconforta a cada instante, me llena de ganas de seguir viviendo, incluso en los más duros momentos de la vida. Hoy le doy gracias a Dios por ellos y recuuerdo algunas oraciones maravillosas para tenerlos presentes, las cuales han sido tomadas del Devocionario Católico:

HIMNO DE LAUDES  AL SANTO ÁNGEL DE LA GUARDA

Ángel santo de la guarda, compañero de mi vida, tú que nunca me abandonas, ni de noche ni de día.

Aunque espíritu invisible, se que te hallas a mi lado, escuchas mis oraciones y cuenta todos mis pasos.

En las sombras de la noche, me defiendes del demonio, tendiendo sobre mi pecho tus alas de nácar y oro.

Ángel de Dios, que yo escuche tu mensaje y que lo siga, que vaya siempre contigo hacia Dios, que me lo envía.

Testigo de lo invisible, presencia del cielo amiga, gracias por tu fiel custodia, gracias por tu compañía.

En presencia de los Ángeles, suba al cielo nuestro canto: gloria al Padre, gloria al Hijo, gloria al Espíritu Santo. Amén.


ANGEL DE DIOS

Angel de Dios, bajo cuya custodia me puso el Señor con amorosa piedad, a mí que soy vuestro encomendado, alumbradme hoy, guardadme, regidme y gobernadme. Amén.



ORACIÓN AL ANGEL DE LA GUARDA
(Macario, El Egipcio)

Angel santo, que velas por mi pobre alma y por mi vida, no me dejes - soy pecador - y no me desampares a causa de mis manchas. No dejes que se me acerque el mal espíritu. Y dirígeme poderoso preservando mi cuerpo mortal.

Toma mi mano débil y condúceme por el camino de la salvación.


DEVOCIÓN AL SANTO ANGEL DE LA GUARDA
(San Juan Berchmans)

Ángel Santo, amado de Dios, que después de haberme tomado, por disposición divina, bajo tu bienaventurada guarda, jamás cesas de defenderme, de iluminarme y de dirigirme: yo te venero como a protector, te amo como a custodio; me someto a tu dirección y me entrego todo a ti, para ser gobernado por ti. Te ruego, por lo tanto, y por amor a Jesucristo te suplico, que cuando sea ingrato para ti y obstinadamente sordo a tus inspiraciones, no quieras, a pesar de esto, abandonarme; antes al contrario, ponme pronto en el recto camino, si me he desviado de él; enséñame, si soy ignorante; levántame, si he caído; sosténme, si estoy en peligro y condúceme al cielo para poseer en él una felicidad eterna. Amén.


ORACIÓN AL ANGEL DE LA GUARDA

Angel de la paz, Angel de la Guarda, a quien soy encomendado, mi defensor, mi vigilante centinela; gracias te doy, que me libraste de muchos daños del cuerpo y del alma. Gracias te doy, que estando durmiendo, me velaste, y despierto, me encaminaste; al oído, con santas inspiraciones me avisaste.

Perdóname, amigo mío, mensajero del cielo, consejero, protector y fiel guarda mía; muro fuerte de mi alma, defensor y compañero celestial. En mis desobediencias, vilezas y descortesías, ayúdame y guárdame siempre de noche y de día. Amén.

Padrenuestro y Avemaría.

Thursday, August 15, 2013

María, Madre de Dios

Mucho se ha hablado de la Santísima Virgen María, grandes teólogos han disertado tanto a favor como en contra, sin embargo, creo que es muy difícil negar su grandeza, primero porque Dios la escogió para ser la madre de su hijo, Nuestro Señor Jesucristo, y sobre todo, por su humildad. Durante años me he admirado de la entrega y del abandono total de María ante los designios del Señor Yavhé. Sin duda, el Magníficat, esa oración maravillosa que pronunció la Virgen al visitar a Isabel su prima nos da muestra de las grandes virtudes con las que Dios la bendijo:

Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios mi Salvador, porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí. Su nombre es Santo y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo, dispersa a los soberbios de corazón. Derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes. A los hambrientos los colma de bienes y a los ricos despide vacíos.

Auxilia a Israel su siervo, acordándose de su santa alianza según lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.

Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo como era en principio ahora y siempre por los siglos de los siglos.
Amen.

Friday, July 26, 2013

¿Cuál de estos hombres seremos?

El Santo Evangelio de hoy (Mateo 13, 18-23) se constituye en una explicación clara y sin rodeos que hace Nuestro Señor Jesucritso, al tiempo que nos invita a cuestionarnos qué tipo de persona somos, de acuerdo con una escala que nos ofrece en el momento de explicar la parábola. Así que la mejor forma de entender la clase de persona que somos según la aceptación de su palabra es haciendo una lectura juiciosa del Santo Evangelio que trascribiré a continuación:

Escuchen, entonces, lo que significa la parábola del sembrador. 
Cuando alguien oye la Palabra del Reino y no la comprende, viene el Maligno y arrebata lo que había sido sembrado en su corazón: este es el que recibió la semilla al borde del camino. 
El que la recibe en terreno pedregoso es el hombre que, al escuchar la Palabra, la acepta en seguida con alegría, 
pero no la deja echar raíces, porque es inconstante: en cuanto sobreviene una tribulación o una persecución a causa de la Palabra, inmediatamente sucumbe. 
El que recibe la semilla entre espinas es el hombre que escucha la Palabra, pero las preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas la ahogan, y no puede dar fruto. 
Y el que la recibe en tierra fértil es el hombre que escucha la Palabra y la comprende. Este produce fruto, ya sea cien, ya sesenta, ya treinta por uno".

Friday, July 19, 2013

¿Cómo le devolveré al Señor todo el bien que me ha hecho?

Esta pregunta del Salmo 116 (12-18) me hace reflexionar hoy sobre las maravillas que hace cada día Dios en nosotros sin que generalmente, siquiera le demos gracias.  Nos parece a menudo que la obra del Padre está enmarcada sólamente por grandes milagros y prodigios. Olvidamos entonces que Él construye nuestra vida día a día llenándola de las experiencias que requerimos para crecer espiritualmente. Así que como no siempre vemos inmensas maravillas, nos olvidamos de que nuestro Dios está involucrado permanentemente en nuestra vida y por tanto, dejamos de agradecerle porque nos regala un nuevo día, una sonrisa, la luz de la mañana, la compañía de nuestros seres queridos.

Que esta sea la oportunidad para recordar al Creador del Universo, para darle gracias por permanecer en nuestras vidas, por acordarse de cada uno de nosotros así nos olvidemos de Él, porque a diferencia nuestra, Dios es fiel. No olvidemos hermanos que el poder del Señor es inmenso, eterno y misericordioso y que su amor es tan grande, que a través de Jesucristo Nuestro Señor, se dignó redimirnos. No olvidemos tampoco que siempre Dios, nos ama y nos perdona.

Thursday, July 18, 2013

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiado

Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré. 
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana". 

No cabe duda de que cuando nos sintamos agobiados por nuestras penas y labores, que cuando la desesperanza y las inseguridades toquen a la puerta y que cuando el enemigo del alma nos aseche, podemos confiar plenamente y DESCANSAR en Dios Todopoderoso, en su Hijo Santísimo y en su Santo Espíritu. Jesús, como intercesor nuestro, como redentor de la humanidad es paciente y humilde de corazón, y nos cubre con unbálsamo salvífico que nos ayuda a llevar esas cargas de la vida cotidiana, a entenderlas y a superarlas con su divino amor y comprensión.


Friday, July 12, 2013

Pon tu alegría en el Señor, él te dará lo que ansió tu corazón.

Hoy, el Salmo 37(36) recalca la importancia de confiar en Dios Nuestro Señor, en depositar nuestra vida, nuestras angustias y alegrías Sólo en Él. Es también una invitación al bien obrar en todo momento, esa es la clave para recibir la recompensa del Dios que todo lo pone en nuestros corazones, que siempre recompensa nuestras buenas obras y que cumple los deseos sinceros y honestos de nuestro corazón.

La invitación también es a permanecer en la fe y en la esperanza, a seguir trabajando cada día según su Santa Voluntad, perseverando siempre, orando siempre (y la oración sí que es importante), amando siempre. Nuestras buenas acciones no han de tener parusa. No podemos olvidar que estamos luchando contra la maldad, la infidelidad, el desamor, y que nuestra lucha busca sobre todo, recompensarnos en la vida eterna.

Liturgia de la Palabra para hoy, 12 de julio de 2013

Génesis 46,1-7.28-30.

Salmo 37(36),3-4.18-19.27-28.39-40.

Mateo 10,16-23

Tuesday, July 2, 2013

Salmo 26(25),2-3.9-10.11-12

Revísame, Señor, y ponme a prueba; pon en el crisol mi conciencia, mi corazón.
Tu amor lo tengo ante mis ojos y tomo en cuenta tu fidelidad.
No me confundas con las almas pecadoras; que no tenga mi vida el fin de los violentos,
cuyas manos están manchadas y cuyos bolsillos se llenan con sobornos.
Y a mí, como busco ser perfecto, rescátame, Señor, ten piedad de mí.
Mis pies pisan en terreno llano, bendeciré al Señor en las asam bleas.