Vengan a mí todos los que están afligidos y agobiados, y yo los aliviaré.
Carguen sobre ustedes mi yugo y aprendan de mí, porque soy paciente y humilde de corazón, y así encontrarán alivio.
Porque mi yugo es suave y mi carga liviana".
No cabe duda de que cuando nos sintamos agobiados por nuestras penas y labores, que cuando la desesperanza y las inseguridades toquen a la puerta y que cuando el enemigo del alma nos aseche, podemos confiar plenamente y DESCANSAR en Dios Todopoderoso, en su Hijo Santísimo y en su Santo Espíritu. Jesús, como intercesor nuestro, como redentor de la humanidad es paciente y humilde de corazón, y nos cubre con unbálsamo salvífico que nos ayuda a llevar esas cargas de la vida cotidiana, a entenderlas y a superarlas con su divino amor y comprensión.
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