Después de varios años de camino por el mundo espiritual, en una búsqueda constante por trascender he decidido compartir algunas de mis experiencias que me han fortalecido y me han ayudado en momentos difíciles y angustiosos así como en aquellos en los que la paz de Dios nos permite vislumbrar las maravillas de su presente eterno, aquel en el que siempre tendremos que concentrarnos para construir el futuro anhelado.
Una fortaleza constante ha venido frecuentemente de la palabra escrita. Textos que han llegado a mí en el momento preciso ante situaciones coyunturales de mi vida. Recuerdo especialmente a Eckart Tolle, cuyo libro "El poder del ahora" me hizo consciente del valor del presente y que de paso me ayudó a abandonar mi adicción al cigarrillo sin mayor esfuerzo. Ahora, me concentro en los "Relatos de un peregrino ruso", una obra maravillosa que me ha llevado a entender el valor de los momentos de soledad y de la entrega total a Dios, y aunque todavía no comprenda el por qué, este libro me llena de un profundo sentido de admiración hacia la cultura religiosa rusa que proyecta una espiritualidad especial que se percibe en sus hermosas y decoradas catedrales como la de San Basilio en Moscú o la impresionante Basílica de la Sangre Derramada en la no menos despreciable ciudad de San Petersburgo.
Pero es posible, que mis reflexiones más frecuentes giren en torno a ese libro que siempre ha estado ahí y cuyas palabras provienen de la misma sabiduría de Dios comunicada a los hombres: la Santa Biblia. A menudo, hago lo posible por hacer las lecturas diarias según la liturgia católica, y desde mi perspectiva, trato de ofrecer algún análisis centrado en aquello que nos acontece como seres humanos que somos, eso sí, con el maravilloso beneficio de la bendición divina, esa que nos hizo a su imagen y semejanza, esa misma que nos llena de dones, virtudes y regalos sin límite, esa misma que nos respeta nuestra voluntad.
Así les doy la bienvenida a este encuentro personal que quiere aproximarse a vuestros corazones llevando un mensaje alentador, optimista con la constante confianza en que Dios Todopoderoso nos ha de otorgar su gracias y su santísimo amor.
Alejandro Niño Bogoya
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